Acedia(serie)

 

   Carbón y aguada sobre papel entelado
  100 x 70 cm
   2015

Todo humano tiene dentro de sí una condición ominosa, es decir,  un constante enfrentamiento al vacío, a la nada, a la soledad  persistente y silente.

Emil Cioran se refiere al momento del éxtasis como el único fin al que aspira el hombre; sin embargo, cuando ésta experiencia disminuye en intensidad producto de  un regreso a la normalidad (la caída),  se enfrenta al  tedio espiritual, que remite a esa primera condición humana.

La imagen principal de la serie es Precipitación, ésta se ve ajena a las otras dos imágenes  pues se ha presentado como pieza individual.

El dibujo  tradicional  es el medio a través del cual la mirada interroga  la realidad, es  reflexivo y su quehacer  extático; a su vez es obsesivo y solitario. Es la excusa perfecta para asumir  la  representación del momento  cuando un cuerpo, en este caso  mi propio cuerpo, se sume en la acedia.  Ésta es, el tedio al que se ha referido Cioran.

La sensación propia que genera el gesto en el  dibujo;  persistente,  silente, obsesivo y solitario; se identifica  con la idea del vacío que cada ser puede haber experimentado, una experiencia significativa, un duelo, el tedio…la nada. La imagen es una excusa, una representación del momento en que se conjugan el sentir y la nada.